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Garibaldi en Caprera: la casa, la tumba y los secretos de la isla donde vivió y murió el héroe de los dos mundos

Casa de Garibaldi en Caprera
Índice

Caprera Garibaldi: La casa, la tumba y los secretos de la isla donde vivió y murió el héroe de los dos mundos

¿Lo sabías? Caprera no es solo una isla de postal con aguas turquesas. Fue el último hogar de Giuseppe Garibaldi, el héroe de los dos mundos, que vivió aquí durante 26 años y falleció el 2 de junio de 1882. Hoy en día, la isla de Caprera Garibaldi es un monumento nacional, un museo al aire libre y uno de los destinos más emocionantes del Parque Nacional del Archipiélago de La Maddalena. En esta guía te cuento todo lo que necesitas saber para visitar la casa de Garibaldi, su tumba, los lugares secretos que le encantaban y cómo organizar tu viaje. Sigue leyendo: al final descubrirás una curiosidad que ni siquiera muchos sardos conocen.


¿Quién era Giuseppe Garibaldi y por qué eligió precisamente Caprera?

Giuseppe Garibaldi no fue solo un general. Fue el hombre que unificó Italia, el revolucionario que luchó en Sudamérica y en Europa, el mito popular que aún hoy llena las páginas de los libros de historia. Pero hay una faceta de Garibaldi que muchos desconocen: también fue agricultor, ganadero, un hombre sencillo que amaba la soledad y la naturaleza salvaje.

Garibaldi descubrió Caprera casi por casualidad. En 1855, tras navegar durante mucho tiempo por el archipiélago de La Maddalena, se enamoró de esta isla árida, azotada por el viento y poblada únicamente por cabras y matorral mediterráneo. Compró la mitad y decidió convertirla en su hogar. ¿Por qué precisamente Caprera? Porque estaba aislada, lejos del caos, era fácil de defender y era preciosa. Y porque, como él mismo escribió en una carta a su esposa, “aquí el aire es puro, el agua es dulce y el cielo siempre es azul”.

Desde ese momento, Caprera y Garibaldi se convirtieron en una sola cosa. El héroe de los dos mundos ya no volvió a abandonar la isla, salvo por breves periodos. Allí recibió a ilustres invitados, escribió sus memorias, cultivó el huerto, crió caballos y planeó sus últimas hazañas. Y aquí murió, en su querida Casa Bianca, el 2 de junio de 1882.

¿Dónde está la isla de Caprera Garibaldi y cómo se llega hasta allí?

La isla de Caprera se encuentra en el corazón del archipiélago de La Maddalena, a pocos kilómetros de la costa nororiental de Cerdeña. Es la segunda isla del archipiélago por su extensión y está unida a la isla de La Maddalena por un puente de 600 metros de longitud llamado Passo della Moneta.

Para llegar a Caprera Garibaldi, solo tienes que seguir estos tres sencillos pasos. Primero: dirígete a Palau. Palau es el puerto principal desde donde salen los ferris hacia el archipiélago. Si vienes desde Olbia, está a unos 45 minutos en coche. Si te alojas en la Costa Esmeralda, a media hora.

Segundo: coge un ferry desde Palau a La Maddalena. La travesía dura entre 15 y 20 minutos. Los barcos salen con frecuencia; en temporada alta, aproximadamente cada media hora. Puedes llevar el coche, la bicicleta o ir a pie. Tercero: una vez desembarcado en La Maddalena, sigue las indicaciones hacia Caprera. Cruza el puente y en menos de cinco minutos estarás en la isla del héroe.

Un consejo de alguien que ya ha estado allí: si puedes, deja el coche en La Maddalena y alquila una bicicleta o una moto. En Caprera hay pocas plazas de aparcamiento cerca de las playas y del Compendio Garibaldino, y en verano se llenan antes de las 9:30.

Qué ver en Caprera Garibaldi: el Compendio Garibaldino (Casa Bianca)

El corazón de Caprera Garibaldi es el Compendio Garibaldino, también conocido como la Casa Blanca. No es un simple museo. Es la casa donde Garibaldi vivió durante 26 años, donde comió, durmió, escribió, planeó batallas y recibió a héroes y monarcas.

Entrar en la Casa Blanca es como retroceder 150 años en el tiempo. Las habitaciones se han conservado exactamente tal y como las dejó Garibaldi. Se puede ver su sencilla cama, el escritorio y sus objetos personales. Y luego está el sillón donde murió, el 2 de junio de 1882, a las 18:21. Junto a él, el calendario detenido en esa fecha y el reloj que marca esa hora. Es un momento que te revuelve el estómago. No hay retórica, no hay énfasis. Solo hay una realidad desnuda: estás en la habitación donde un hombre que cambió la historia cerró los ojos para siempre.

En el museo también se pueden encontrar recuerdos de las hazañas de Garibaldi: uniformes, armas, banderas, cartas autógrafas y obsequios recibidos de todo el mundo. Una sección está dedicada a Francesca Armosino, la esposa que le asistió hasta el final, y a sus hijos.

El Compendio está abierto todo el año, pero los horarios varían. En verano se puede visitar de 9:00 a 19:00; en invierno cierra antes. La entrada cuesta unos pocos euros e incluye también el acceso al Memorial de Forte Arbuticci.

La tumba de Garibaldi en Caprera: un lugar de silencio y respeto

A pocos pasos de la Casa Blanca, escondida entre altísimos eucaliptos que el propio Garibaldi plantó, se encuentra su tumba. Es una sencilla losa de granito, sin adornos ni estatuas pomposas. En ella solo se lee: “Giuseppe Garibaldi – 1807-1882”. A su lado descansan Francesca Armosino y algunos de sus hijos.

El lugar está rodeado de matorral mediterráneo. Reina un silencio casi absoluto, solo roto por el viento y el canto de los pájaros. Es un lugar que invita al respeto y a la reflexión. Muchos visitantes dejan una flor, una piedra o, simplemente, un recuerdo.

¿Lo sabías? Garibaldi pidió que lo enterraran de forma sencilla, sin monumentos. Y así fue. Su tumba recibe cada año la visita de miles de personas, tanto italianas como extranjeras, que acuden a rendir homenaje al héroe de los dos mundos.

¿Por qué le gustaba Caprera a Garibaldi? Los rincones secretos del héroe

Garibaldi no solo amaba su casa. Amaba toda la isla. Todos los días daba largos paseos a caballo o a pie, explorando calas, senderos y miradores. Algunos de esos lugares siguen llevando hoy su nombre.

Cala Garibaldi, por ejemplo, era una de sus playas favoritas. El héroe solía bañarse allí a menudo, incluso en invierno. Decía que el agua fría lo mantenía sano y fuerte. Hoy en día, Cala Garibaldi es una de las playas más apreciadas por los turistas: arena clara, fondo poco profundo y agua cristalina.

También está Cala Serena, una cala escondida y tranquila. Según los diarios de Garibaldi, aquí solía bañarse desnudo, lejos de miradas indiscretas. Hoy en día sigue siendo una de las calas más recónditas de Caprera.

Y luego está el Monte Tejalone, la cima más alta de la isla (212 metros). Garibaldi solía subir allí a menudo para contemplar el horizonte. Decía que desde allí arriba veía Córcega y soñaba con la libertad. Hoy tú también puedes subir, con una caminata de una hora, y disfrutar del mismo panorama.

Más allá de Garibaldi: qué hacer en Caprera una vez que hayas visitado su casa y su tumba

Caprera no es solo Garibaldi, aunque Garibaldi esté presente en todas partes. La isla ofrece mucho más, sobre todo para los amantes de la naturaleza, el senderismo y la historia militar.

Durante la Guerra Fría, Caprera albergó una base secreta de la OTAN, conocida como “Little America”. Hoy en día se pueden visitar algunos búnkeres y puestos de radar, como la batería de Punta Rossa y la de Poggio Rasu. Algunas zonas siguen estando prohibidas (aún son propiedad de la OTAN), pero las que son accesibles resultan fascinantes y poco frecuentadas. Si te apasiona la historia militar, te llevarás un montón de fotos.

Si te gustan los animales, llévate unos prismáticos. En la zona de Cala Napoletana anida la gaviota corsa, una de las aves más raras del mundo (solo quedan unas 150 parejas). Con un poco de paciencia y silencio, podrás verla volar a pocos metros de ti. También allí, en los acantilados que se alzan sobre el mar, vive el halcón peregrino.

Y si te apetece hacer senderismo, el Sendero Garibaldi une el Compendio con el Fuerte Arbuticci. Es una ruta de unas dos horas entre matorral mediterráneo, pinos marítimos y vistas al archipiélago. Llévate zapatillas deportivas y una botella de agua.

¿Se puede dormir en Caprera Garibaldi? ¿Dónde comer y cómo desplazarse?

Pregunta frecuente: ¿se puede dormir en Caprera? La respuesta es no. No hay hoteles, bed and breakfast ni casas de vacaciones. Está estrictamente prohibido acampar en toda la isla. La única excepción es el Centro Velico di Caprera, una histórica escuela de vela que ofrece alojamiento solo a sus alumnos durante los cursos. Por lo tanto, si no estás inscrito en un curso de vela, tendrás que dormir en otro lugar.

La mejor opción es alojarse en la isla de La Maddalena, que se encuentra a solo unos minutos en coche del puente. Como alternativa, puedes alojarte en Palau, en Santa Teresa Gallura o en la Costa Esmeralda. Desde allí, cada mañana puedes coger el ferry y en 20 minutos estarás en La Maddalena; luego, cruza el puente y llegarás a Caprera.

En Caprera no hay restaurantes donde comer. Llévate un almuerzo para llevar. El único lugar donde comer es un pequeño quiosco cerca de Cala Garibaldi (solo en temporada alta y con un horario limitado). Así que: una mochila con bocadillos, fruta, mucha agua y una toalla de playa.

¿Cómo desplazarse? El coche es cómodo, pero hay pocas plazas de aparcamiento. En julio y agosto, si llegas después de las 10, darás vueltas media hora sin encontrar sitio. Es mejor la bicicleta o la moto, que puedes alquilar en La Maddalena. Pedalear por la carretera panorámica que bordea Cala Portese y Punta Rossa es una experiencia maravillosa.

Las normas para visitar Caprera Garibaldi sin multas (y sin remordimientos)

Caprera forma parte del Parque Nacional del Archipiélago de La Maddalena. Y el parque tiene normas muy estrictas. Estas son las que debes respetar sin falta si no quieres arruinarte las vacaciones con una multa muy elevada.

Primero: está prohibido recoger arena, conchas o guijarros. Parece una recomendación trivial, pero cada verano se detiene a turistas con botes de arena o conchas en la mochila. La multa es a partir de 500 euros. No lo hagas.

Segundo: está prohibido fondear libremente en las zonas marinas. Utiliza únicamente las boyas señalizadas; de lo contrario, corres el riesgo de dañar la posidonia, una planta marina protegida.

Tercero: está prohibido acampar y encender fogatas en toda la isla. No hay zonas habilitadas para ello. Si quieres dormir a la intemperie, ve a otro sitio.

Cuarto: está prohibido llevar perros a las playas durante la temporada de verano, salvo en las zonas habilitadas para ello. Caprera no es una isla que admita mascotas como otras. Hay zonas de nidificación de aves muy raras, y los perros, incluso con correa, las estresan.

Quinto: respeta el silencio en las zonas de nidificación. No grites, no pongas música, no utilices drones. El parque nacional puede confiscarte el dron y multarte.

Parecen muchas normas, pero son la única razón por la que Caprera sigue siendo tan bonita. Respetarlas significa permitir que quienes vengan después de ti puedan disfrutar de las mismas aguas cristalinas y los mismos lugares que Garibaldi.

Datos curiosos sobre Caprera Garibaldi que (quizás) no conoces

Antes de despedirme, quiero regalarte tres curiosidades sobre Caprera y Garibaldi que puedes contar a tus amigos mientras estás tumbado en la playa o frente a la tumba del héroe.

Primera curiosidad: Garibaldi plantó personalmente los eucaliptos que rodean su tumba. Creía que su aroma ahuyentaba a los mosquitos y prevenía la malaria. En aquella época, la malaria era un grave problema en Cerdeña, y Garibaldi estaba convencido de que los eucaliptos eran una solución natural. Hoy en día, esos árboles miden decenas de metros de altura y crean una atmósfera casi mística.

Segunda curiosidad: Garibaldi no era rico. Es más, siempre vivió con pocos recursos. La Casa Blanca está amueblada de forma espartana, casi pobre. Él mismo cultivaba el huerto y criaba cabras y caballos para sobrevivir. Cuando murió, dejó muy pocos bienes materiales. Pero dejó un legado moral inmenso.

Tercera curiosidad: el Passo della Moneta, el puente que une Maddalena y Caprera, no se construyó en la época de Garibaldi. El héroe se desplazaba entre las dos islas en barco. El puente no se construyó hasta 1958, casi 80 años después de su muerte. Garibaldi nunca lo vio. Pero hoy, cruzarlo sabiendo que estás siguiendo sus mismos pasos, es emocionante.

Cuándo visitar Caprera Garibaldi: la mejor época

¿Cuándo ir a Caprera para visitar los lugares relacionados con Garibaldi? La mejor época es mayo, junio, septiembre y octubre. En estos meses el clima es cálido, pero no sofocante; el mar ya está apto para el baño desde mediados de mayo hasta finales de octubre y, sobre todo, no hay aglomeraciones. Los ferris no están llenos, se encuentra aparcamiento y en el Compendio Garibaldino no hay colas interminables.

Julio y agosto son meses estupendos, sin duda. Pero debes saber a qué esperarte: colas en el ferry de Palau, aparcamientos imposibles de encontrar, colas en la entrada de la Casa Blanca y la necesidad de reservar todo con semanas de antelación. Si puedes elegir, evita la primera quincena de agosto. Si no puedes, prepárate para levantarte a las 7:30 y estar en el Compendio a las 9:00, nada más abrir.

Otro consejo: el viento. Caprera está expuesta al mistral y al libecio. Si ves la bandera roja en el puerto, significa que el mar está agitado y que muchas playas serán peligrosas o estarán cerradas. En esos días, dedícate a visitar el Compendio Garibaldino, los búnkeres y los senderos del interior. Caprera no es solo mar, ya te lo he dicho.

Itinerario perfecto de un día en Caprera Garibaldi

Si quieres un consejo práctico, este es el itinerario que recomiendo a quienes me preguntan cómo pasar un día perfecto en Caprera entre historia, naturaleza y mar.

Me levanto a las 7:30, cojo el ferry de Palau a La Maddalena a las 8:30. Desembarco, cruzo el puente y llego a Caprera sobre las 9:00. Primera parada: Compendio Garibaldino. Llegas temprano, no hay cola, visitas la casa y la tumba en una hora y media sin prisas.

A las 10:30, dirígete a Cala Garibaldi. Es fácil aparcar y puedes meterte en el agua enseguida. Date el primer baño del día precisamente en la playa que tanto le gustaba al héroe.

Almuerzo para llevar en la playa o en un roca con vistas panorámicas.

A primera hora de la tarde, paseo hasta Cala Serena. Media hora de camino entre la macchia mediterránea. Segundo baño, en una cala más recóndita y tranquila.

Hacia las 15:30, subida al Monte Tejalone. La cima más alta de Caprera, 212 metros. No es una subida imposible, pero las vistas de todo el archipiélago de La Maddalena compensan cada gota de sudor. Desde allí arriba, como hacía Garibaldi, contemplas Córcega y respiras hondo.

Bajada y regreso a La Maddalena sobre las 17:30. Cena en el puerto de La Maddalena: pescado fresco, quizá un plato de espaguetis con almejas. Después, ferry de vuelta a Palau. Un día perfecto.

Conclusión: Caprera Garibaldi te espera, pero con respeto

Caprera no es una isla como las demás. Es la isla de Garibaldi. Es el lugar donde el héroe de los dos mundos decidió renacer, como hombre libre, y donde eligió morir. Visitar su casa, caminar por donde él caminaba, bañarse en sus mismas aguas es una experiencia que va más allá del turismo. Es una peregrinación laica, un viaje por la historia de Italia.

Pero Caprera es también un espacio protegido, que forma parte del Parque Nacional del Archipiélago de La Maddalena. Visitarla es un privilegio, no un derecho. Respeta las normas: no cojas arena, no dejes basura, no hagas ruido donde anidan las aves. Solo así Caprera seguirá siendo la joya que es hoy, y la memoria de Garibaldi permanecerá viva.

Y si lo haces, te llevarás a casa algo más bonito que una concha o un selfi: te llevarás a casa un pedazo de historia, un recuerdo auténtico, hecho de granito, matorral mediterráneo y esa libertad que Garibaldi amaba por encima de todo.

Que disfrutes del viaje a Caprera con Garibaldi.

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